Un nuevo trabajo, una plaza como funcionario, empezar la universidad o, simplemente, las ganas de cambiar de aires pueden llevarte a hacer las maletas y comenzar una nueva etapa en Alicante. Si es tu caso, probablemente ya sepas que aquí encontrarás mar, inviernos suaves y muchas horas de sol, pero vivir en una ciudad es bastante diferente a visitarla durante unos días de vacaciones.
Elegir dónde instalarte, saber cómo desplazarte, acostumbrarte al calor y a las fiestas locales o descubrir dónde hacer tus primeras compras son algunas de las pequeñas decisiones que tendrás que tomar durante las primeras semanas.
Alicante es una ciudad de tamaño bastante manejable y muchas distancias son más cortas de lo que parecen sobre el mapa, aunque la experiencia puede cambiar mucho dependiendo de si vives en el centro, junto a la playa, en los barrios periféricos o incluso en alguno de los municipios de su área metropolitana.
Si estás pensando en venir a vivir a Alicante, estas son algunas cosas que conviene saber.
¿Cómo es vivir en Alicante?

Una de las principales ventajas de Alicante es que combina servicios propios de una capital de provincia con unas dimensiones que permiten mantener un ritmo de vida relativamente cómodo. En buena parte del centro puedes resolver muchas necesidades cotidianas caminando y resulta fácil alternar trabajo, compras, ocio y playa sin recorrer grandes distancias.
El Mediterráneo condiciona mucho la vida de la ciudad. Durante buena parte del año las terrazas están llenas, se practica deporte al aire libre y el paseo marítimo, el Postiguet o las zonas del Cabo y Playa de San Juan forman parte del día a día de muchos alicantinos.
También conviene ampliar el mapa más allá de los límites municipales. Sant Vicent del Raspeig, Sant Joan d’Alacant, Mutxamel o El Campello están estrechamente vinculados a Alicante y pueden convertirse en alternativas residenciales interesantes dependiendo de dónde estudies, trabajes o pases buena parte de tu tiempo.
¿Qué zona de Alicante elegir para vivir?
No existe un barrio que sea el mejor para todo el mundo. Una persona que trabaje en el centro tendrá unas necesidades muy diferentes a las de un estudiante de la Universidad de Alicante, una familia con niños o alguien que quiera vivir cerca del mar.
El Centro, Ensanche-Diputación, Mercado y barrios próximos resultan cómodos para quienes quieren desplazarse a pie y tener comercios, restauración y servicios cerca. Benalúa, San Blas, Carolinas o Pla del Bon Repòs ofrecen ambientes más familiares, «de barrio» y, en muchos casos, una buena proximidad al centro sin necesidad de estar en las zonas más concurridas.
En el otro extremo, Playa de San Juan, PAU 5, Albufereta o Cabo de la Huerta permiten vivir más cerca del Mediterráneo, en zonas residenciales, aunque la distancia respecto al centro es mayor y conviene estudiar bien las conexiones con el lugar de trabajo.
Si vas a estudiar o trabajar en la Universidad de Alicante, Sant Vicent del Raspeig —municipio contiguo a Alicante— merece entrar directamente en tus opciones, mientras que Sant Joan, Mutxamel y El Campello también pueden ser interesantes para determinados perfiles, pero ya están algo más alejados.
Más que elegir dónde vivir en Alicante por el nombre del barrio, nuestro consejo es comprobar primero dónde tendrás que desplazarte habitualmente. En Alicante, vivir a pocos kilómetros del trabajo no siempre significa tardar pocos minutos en llegar.
El clima de Alicante: más que sol y temperaturas suaves

El clima es uno de los grandes atractivos de Alicante, especialmente para quienes llegan desde zonas más frías. Los inviernos suelen ser suaves y es habitual disfrutar de días soleados incluso durante los meses centrales de la estación.
El verano tiene una cara menos evidente en las fotografías: la humedad puede hacer que el calor resulte bastante intenso, especialmente por las noches y en las zonas próximas al mar. Contar con aire acondicionado, ventiladores o una vivienda con buena ventilación puede marcar una diferencia considerable durante julio y agosto.
También hay que recordar que estamos en un territorio mediterráneo. Aunque la lluvia no sea frecuente, determinados episodios de lluvias torrenciales pueden ser muy intensos y concentrar una gran cantidad de precipitación en poco tiempo.
Y existe otra pequeña paradoja que conocen bien quienes vienen del norte de España: aunque los inviernos sean suaves, algunas viviendas están peor preparadas para el frío que las casas de lugares donde las temperaturas son mucho más bajas. Unos pocos grados menos en el exterior pueden notarse bastante cuando el aislamiento no acompaña.
Cómo moverse por Alicante

Siempre que tu lugar de residencia y tu destino habitual lo permitan, el transporte público es una de las primeras opciones que merece la pena estudiar.
Alicante dispone de autobuses urbanos y metropolitanos, además del TRAM (tranvía), especialmente útil para desplazarse hacia zonas como Playa de San Juan, Sant Vicent del Raspeig o El Campello. Si vas a trabajar o estudiar en alguno de los lugares conectados por estas redes, prescindir del coche en los desplazamientos cotidianos puede ahorrarte tiempo buscando aparcamiento y, sobre todo, algunas retenciones. Por desgracia, algunas líneas como la 24, que conecta el centro con la Universidad y Sant Vicent, no funcionan todo lo bien que deberían.
El coche continúa siendo muy práctico cuando se vive en determinadas zonas periféricas y resulta casi imprescindible si quieres aprovechar tu tiempo libre para recorrer con frecuencia el interior de la provincia. Sin embargo, Alicante también tiene algunos puntos con tráfico denso y retenciones especialmente conflictivos durante las horas punta.
Uno de los más conocidos se encuentra en el entorno de la rotonda de acceso a la Universidad de Alicante, junto con la autovía y las carreteras próximas entre Alicante y Sant Vicent del Raspeig. A las horas de entrada y salida del trabajo y de la universidad pueden producirse retenciones de tráfico importantes, por lo que merece la pena tenerlo en cuenta antes de escoger vivienda únicamente mirando la distancia en kilómetros.
¿Y la bicicleta o el patinete?

Alicante dispone de carriles bici y se han ido creando nuevos itinerarios, como la Vía Verde de la Cantera. Pero Alicante todavía no es una ciudad especialmente cómoda para realizar cualquier desplazamiento cotidiano en bicicleta. Existen discontinuidades en la red y, además, algunos barrios tienen pendientes que se notan bastante más cuando toca pedalearlas.
En determinadas zonas llanas y recorridos concretos la bicicleta puede funcionar muy bien, aunque conviene comprobar previamente la ruta que utilizarás habitualmente.
El patinete eléctrico resulta práctico para distancias cortas y permite resolver algunos trayectos urbanos con rapidez, pero requiere experiencia y prudencia. Circular entre tráfico, cruces, peatones y otros vehículos puede resultar peligroso si no se está acostumbrado, por lo que no debería contemplarse simplemente como un sustituto inmediato del coche sin conocer antes el recorrido y las normas aplicables.
Las primeras compras al instalarte en Alicante
Aunque alquiles un piso completamente amueblado, es bastante probable que durante los primeros días aparezca una lista considerable de cosas que necesitas comprar: ropa de cama, utensilios de cocina, productos para la vivienda, algún mueble auxiliar, material para estudiar o teletrabajar y esas pequeñas compras que hacen que un piso empiece poco a poco a convertirse en tu casa.
Alicante ofrece muchas posibilidades para resolverlas. Encontrarás comercio de barrio, supermercados y mercados tradicionales, además de zonas comerciales y grandes centros comerciales repartidas por la ciudad y su entorno. Entre los más conocidos: Gran Vía, Vistahermosa y Plazamar 2. Si acabas de llegar, puede ser buena idea no comprarlo todo inmediatamente y comprobar primero qué establecimientos tienes cerca de casa.
También conviene establecer un presupuesto para estos gastos iniciales. Individualmente pueden parecer cantidades pequeñas, pero una mudanza suele concentrar muchas compras en muy poco tiempo.
Existen asimismo diferentes formas de gestionar o financiar estos gastos. Una de ellas es Plazo, que ofrece una tarjeta Mastercard vinculada a una línea de crédito de hasta 5.000 euros, sujeta a aprobación, además de ventajas como cashback y acceso a consultas a profesionales a través de Meet&Pros (médicos, abogados, veterinarios, etc.).
En cualquier caso, una línea de crédito no deja de ser financiación: antes de utilizarla es importante consultar los intereses, cuotas y demás condiciones aplicables, calcular cuánto terminarás devolviendo y valorar si resulta adecuada para tu situación económica.
Fiestas de Hogueras: una semana en la que Alicante cambia por completo

Si llegas a Alicante sin conocer sus fiestas, hay una fecha que merece la pena marcar desde el principio en el calendario: las Hogueras de San Juan, cada año, del 20 al 24 junio.
Durante esos días la ciudad se transforma. Monumentos efímeros ocupan las calles, se instalan barracas y racós, se celebran mascletàs y buena parte del centro modifica su funcionamiento habitual hasta culminar en la Cremà de la noche del 24 de junio.
Vivir las Hogueras desde dentro puede ser una experiencia fantástica, pero también conviene saber qué implican para el día a día: cortes de calles, cambios en el transporte, dificultades de aparcamiento, música y actividad hasta altas horas de la noche en determinadas zonas.
Si estás buscando vivienda y el ruido es un factor importante para ti, averiguar si tienes una barraca o racó debajo de casa puede ser una pregunta sorprendentemente relevante.
Las Hogueras son las fiestas más visibles de Alicante capital, aunque no las únicas. La Romería de Santa Faz, la Semana Santa y las celebraciones de Moros y Cristianos de algunos barrios completan un calendario festivo que se amplía enormemente en cuanto empiezas a recorrer el resto de la provincia.
Vivir cerca del mar no significa ir siempre a la misma playa

Una de las cosas que probablemente terminarás apreciando de Alicante es que el Mediterráneo no es únicamente un atractivo turístico. Para mucha gente forma parte de su rutina.
El Postiguet es la playa urbana por excelencia y permite literalmente salir del centro caminando y terminar junto al mar. Hacia el nordeste aparecen la Albufereta y la Almadraba, las pequeñas calas del Cabo de la Huerta y, finalmente, la extensa Playa de San Juan.
Cada zona ofrece una experiencia diferente y, cuando llevas un tiempo viviendo aquí, acabas teniendo tus lugares preferidos dependiendo de la época del año, el viento, el tipo de baño que busques o simplemente las ganas que tengas de desplazarte.
El mar también abre la puerta a deportes y actividades que quizá antes no formaban parte de tu día a día: kayak, paddle surf, vela, buceo, snorkel o simplemente caminar junto a la costa cuando termina la jornada.
Algunas cosas que pueden sorprenderte al llegar

Alicante tiene algunas particularidades que se descubren mejor viviendo aquí que durante unas vacaciones.
Una de ellas es la presencia constante del castillo de Santa Bárbara y el monte Benacantil, visibles desde buena parte de la ciudad y utilizados casi inconscientemente como referencia para orientarse.
También sorprenden sus pendientes. Desde el paseo marítimo, Alicante parece una ciudad bastante llana, pero basta con adentrarse hacia barrios situados alrededor del Benacantil o en determinadas zonas del norte para encontrarse buenas cuestas.
Otra particularidad es la relación entre el centro y Playa de San Juan. Aunque administrativamente pertenezcan a la misma ciudad, existe una distancia considerable entre ambas y su ambiente es muy diferente.
Quien llegue desde otra comunidad también se encontrará con el valenciano en nombres de calles, topónimos, señalización y comunicaciones de las administraciones. En Alicante ciudad el castellano es predominante en la conversación cotidiana, pero las dos lenguas forman parte de la realidad cultural y administrativa de la Comunitat Valenciana.
Y es posible que también tengas que reajustar tu reloj. Comer, cenar o quedar con amigos puede suceder bastante más tarde de lo habitual para alguien que llegue desde otros países europeos.
Vivir en Alicante también significa tener toda una provincia por descubrir
Quizá una de las mayores ventajas de instalarse en Alicante sea comprobar que el territorio ofrece muchísimo más que su capital y sus playas.
En relativamente poco tiempo puedes pasar de estar frente al Mediterráneo a caminar entre montañas que superan ampliamente los mil metros de altitud. Aitana, Puig Campana, la Serra Gelada, la Serra de Mariola o el Cabeçó d’Or son solo algunos ejemplos de un territorio montañoso que sorprende a muchos recién llegados.
Hacia el norte aparecen localidades como Villajoyosa, Altea, Calpe o Guadalest; hacia el sur, Elche y su extraordinario Palmeral, Santa Pola, las lagunas y salinas del sur de la provincia o las playas de Guardamar y Torrevieja.
Y todavía quedaría todo el interior: pequeños pueblos, castillos, barrancos, campos de almendros y olivos y decenas de rutas de senderismo que permiten descubrir una provincia completamente diferente de la imagen de sol y playa con la que habitualmente se identifica Alicante.
Precisamente por eso, vivir en Alicante puede ser también una oportunidad para empezar a conocerla con calma. Ya no tendrás que intentar verlo todo durante unas vacaciones: podrás elegir una cala para el sábado, una ruta de montaña para el domingo o simplemente acercarte a uno de sus pueblos cuando tengas una mañana libre.
Y para eso, por supuesto, tienes todo LinkAlicante a tu disposición.



