Existen incontables forma de conocer la provincia de Alicante: podemos caminar por sus sierras, visitar pequeños pueblos del interior, bañarnos en calas de aguas transparentes o sentarnos frente al Mediterráneo a disfrutar de un buen arroz.
Pero también podemos contemplar esos mismos paisajes desde el aire, sumergirnos bajo el mar a los pies del Penyal d’Ifac o incluso saltar al vacío desde un puente que quizá antes hayamos cruzado practicando senderismo o bicicleta de montaña.
En este artículo hemos querido reunir una serie de experiencias originales en la provincia de Alicante. Planes que se salen de lo habitual y que pueden convertirse en el motivo principal de una escapada o en una buena forma de celebrar una ocasión especial.
Algunas de estas experiencias se pueden encontrar y reservar en plataformas especializadas en experiencias como aladinia.com, donde hay propuestas de aventura, bienestar, gastronomía o actividades al aire libre repartidas por la provincia. Pero nuestra selección no pretende ser un catálogo: hemos buscado experiencias que tengan algo más en común, que permitan vivir y contemplar algunos de nuestros lugares favoritos desde una perspectiva distinta.
7 Experiencias originales que disfrutar en la provincia de Alicante
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1. Volar en parapente sobre el cabo de Santa Pola
Estamos acostumbrados a contemplar el Mediterráneo desde el mirador del cabo de Santa Pola, pero hacerlo suspendido en el aire cambia por completo la perspectiva.
El parapente permite elevarse sobre este tramo de costa y observar desde arriba el relieve de la sierra, los acantilados y la enorme extensión azul que se abre frente al cabo. Por si fuera poco, la silueta de Tabarca añade todavía más espectacularidad al paisaje.
No es necesario tener experiencia previa: los vuelos en parapente de iniciación se realizan en modalidad biplaza, acompañado por un piloto especializado que se encarga del manejo de la vela.
Más allá de la descarga de adrenalina inicial, posiblemente lo mejor llegue unos segundos después del despegue, cuando todo se vuelve más tranquilo y puedes dedicarte simplemente a contemplar el paisaje.
Sin duda una forma muy diferente de conocer uno de los rincones más característicos del litoral sur de Alicante.
2. Ser piloto por un día sobre las montañas de El Comtat

Esta es una experiencia que puedo recomendar por haberla vivido personalmente.
El vuelo parte del pequeño aeródromo situado en Alcocer de Planes, en pleno interior de Alicante, y permite contemplar desde el aire uno de los territorios montañosos más interesantes de la provincia.
Para quienes disfrutamos recorriendo estas montañas a pie, la sensación es especialmente difícil de explicar. Reconocer desde arriba las sierras, los barrancos, los pequeños pueblos y ese complejo relieve que tantas veces hemos contemplado desde sus cumbres resulta único y, por momentos, realmente mágico.
La experiencia conocida como piloto por un día va además un poco más allá de un simple vuelo panorámico: después de recibir las explicaciones necesarias, es posible participar en el pilotaje acompañado en todo momento por un instructor.
En mi caso me gustó tanto que posteriormente decidí regalársela a mi padre por su cumpleaños. Y fue todo un acierto.
Es precisamente una de las cosas que nos gustan de este tipo de planes: además de vivirlos uno mismo, pueden convertirse en un regalo mucho más memorable que cualquier objeto.
3. Hacer tu primera inmersión a los pies del Penyal d’Ifac

Hay muchas formas de contemplar el Penyal d’Ifac, pero esta probablemente sea una de las menos habituales: desde debajo del agua.
La pequeña Cala El Racó, situada junto al puerto y literalmente a los pies del Penyal, es uno de los lugares clásicos para iniciarse en el buceo en Calp. Su orientación, sus aguas generalmente tranquilas y una profundidad progresiva hacen que sea un entorno especialmente apropiado para personas que realizan su primera inmersión.
Precisamente aquí se realizan bautismos de buceo acompañados por instructores, sin necesidad de disponer previamente de una titulación. En este tipo de experiencias se realiza primero una breve explicación teórica y después llega el momento de entrar al agua y descubrir la sensación de respirar bajo el mar.
Pero lo que hace particularmente interesante este lugar es el entorno. Bajo el agua aparecen fondos rocosos, zonas arenosas y praderas de posidonia, además de numerosas especies habituales del Mediterráneo.
El Racó cuenta además con un sendero submarino interpretativo, pensado para ayudar a conocer mejor los ecosistemas marinos de la cala.
Una magnífica puerta de entrada a un mundo que muchas veces tenemos a pocos metros de la orilla y, sin embargo, apenas conocemos.
4. Visitar una bodega y descubrir los vinos de Alicante
No todas las experiencias diferentes tienen que implicar ponerse un arnés o un traje de neopreno. El interior de la provincia ofrece también la posibilidad de acercarnos a una tradición que forma parte de la identidad alicantina desde hace siglos: el cultivo de la vid y la elaboración de vino.
Villena y su entorno son un excelente destino para iniciarse en el enoturismo. Diferentes bodegas ofrecen visitas en las que conocer los viñedos y el proceso de elaboración, normalmente rematadas con una cata de varios vinos y productos de la zona.
Entre las posibilidades encontramos bodegas como Francisco Gómez o Las Virtudes, aunque existen más propuestas dentro del territorio de la Denominación de Origen Protegida Alicante.
Más allá de la cata, lo interesante es entender mejor variedades tan vinculadas a esta tierra como la Monastrell y descubrir que el paisaje agrícola del interior también cuenta una parte importante de la historia de Alicante.
Y, si la experiencia incluye embutidos, aceite u otros productos locales, tenemos pocas objeciones que poner.
5. Dedicar unas horas exclusivamente a desconectar en un SPA
Después de vuelos, inmersiones y bodegas, toca cambiar completamente de ritmo.
Un circuito de spa puede parecer a priori una propuesta menos aventurera, pero también puede ser uno de esos planes que rara vez hacemos por iniciativa propia y que, precisamente por eso, se disfrutan especialmente.
Una de las opciones de hoteles con SPA que encontramos en la provincia es Marina Senses, en La Marina, donde es posible combinar circuitos de aguas con diferentes tratamientos y masajes.
Puede funcionar como experiencia por sí misma, pero nos gusta todavía más como complemento a un fin de semana: una ruta por la mañana, una comida tranquila y unas horas de spa por la tarde forman una combinación difícil de mejorar.
En ocasiones, un plan diferente consiste simplemente en reservarse unas horas para no hacer absolutamente nada.
6. Explorar la costa de Moraira en kayak

Hay calas de Alicante a las que se llega caminando, otras en las que prácticamente podemos aparcar al lado y algunas que revelan su verdadera dimensión cuando nos acercamos desde el mar.
El kayak es una forma excelente de recorrer el litoral de Moraira y Benitatxell a un ritmo lento, permitiendo aproximarnos a acantilados, pequeñas cuevas y rincones que desde tierra pasan completamente desapercibidos.
Desde el entorno de Moraira existen excursiones guiadas que recorren lugares como El Portet y el Cap d’Or, y algunas propuestas más largas se adentran hacia el espectacular litoral situado en dirección a Benitatxell.
Además, muchas de estas actividades combinan la navegación en kayak con una parada para practicar snorkel.
Es una experiencia que resume bastante bien lo que buscamos en este artículo: no se trata simplemente de hacer deporte, sino de utilizarlo como herramienta para descubrir de otra manera un paisaje que creíamos conocer.
7. Saltar desde el Puente de las Siete Lunas de Alcoy

Quizá hayas cruzado alguna vez el Puente de las Siete Lunas caminando por la Vía Verde de Alcoy. Lo que probablemente no hayas hecho es saltar desde él.
El puenting es, con diferencia, la propuesta más vertiginosa de esta selección y una de esas actividades que generan sentimientos bastante diferentes antes y después de hacerlas.
La localización tiene además un atractivo añadido para quienes conocemos esta zona haciendo senderismo. El espectacular viaducto forma parte del recorrido de la Vía Verde de Alcoy, una de las rutas más populares de los alrededores de la ciudad, que aprovecha parte del antiguo trazado ferroviario proyectado entre Alcoy y Alicante.
Eso permite vivir una curiosa situación: regresar a un paisaje conocido y observarlo esta vez desde el borde de un puente, equipado con casco, arnés y cuerdas, mientras intentas convencer a tu cerebro de que saltar voluntariamente al vacío es una buena idea.
Definitivamente, una forma diferente de conocer Alcoy.
Alicante también se puede vivir de otra manera
Una de las cosas que más nos gustan de Alicante es la enorme diversidad que cabe dentro de una misma provincia. En relativamente pocos kilómetros podemos pasar del Mediterráneo a montañas que superan los mil metros, recorrer viñedos, visitar pueblos del interior o caminar junto a espectaculares acantilados.
Estas siete propuestas simplemente añaden otra forma de relacionarnos con esos paisajes.
Podemos contemplar desde el aire las montañas que habitualmente recorremos caminando, sumergirnos en el Mediterráneo frente a uno de los grandes símbolos naturales de la Costa Blanca, remar bajo los acantilados o descubrir que aquel puente por el que pasábamos tranquilamente durante una ruta también sirve como plataforma para saltar al vacío.
Algunas requieren vencer un poco el vértigo, otras simplemente reservar unas horas libres; pero todas tienen algo en común: permiten volver a mirar Alicante como si fuera la primera vez.



