39,6 kilómetros en imágenes

Ha llegado el gran día. Nos levantamos temprano, a eso de las cinco y media. Terminamos de arreglar las mochilas, y nos acercamos a tomar un café. Cuando llegamos al colegio Reina Sofía de Petrer, los tres autobuses ya esperan en la puerta. Subimos, y enseguida salimos hacia la Font Roja. Tras algo más de una hora de trayecto, con algunas complicaciones para pasar las últimas curvas, hemos llegado. No hay tiempo siquiera para hacer una breve visita a la fuente. Todos tienen prisa, y empiezan enseguida la marcha. Nadie quiere ser el último. La odisea ha empezado…

Salida desde la Font RojaSaliendo de la Font Roja

Enseguida empieza la primera dificultad del día: desde la salida junto al Santuario de la Font Roja, el GR-7 asciende suavemente durante los primeros 3 o 4 kilómetros. Estas primeras rampas sirven para entrar en calor y despertarse. Desde las alturas, las nubes bajas nos ocultan las vistas hacia Alcoy.

Alcoy en la niebla

Font Roja

En estos primeros compases de la travesía, circulamos todos bastante agrupados. Vemos gente joven, personas mayores e incluso algún niño. Hombres y mujeres. Muchos valientes con un único objetivo y diferentes motivaciones. El ambiente fresco de la mañana nos llena los pulmones de aire puro.

Primeras vistas hacia Castalla

Poco a poco vamos dejando atrás la Font Roja, y el camino nos regala las primeras vistas hacia Castalla, a los pies de la Replana, que marca la mitad del recorrido. Vemos también el Alto de Biscoy y el llano junto a la Venta de los Cuernos. En este punto, cruzaremos la carretera de Ibi a Bañeres. Algunos aquí continuan por la carretera, nosotros seguimos el trazado del GR-7, que rodea el Alto de Biscoy por su cara norte.

Venteta los CuernosBiscoyBiscoy

Poco después nos encontramos con gente que hace el recorrido inverso: salieron de Petrer hace ya horas, y se dirigen a la Font Roja.

Unos van y otros vienen...

Y enseguida vemos los primeros grupos de gente almorzando. Cuando el hambre aprieta, cualquier sitio es bueno…

Cualquier sitio es bueno...... cuando aprieta el hambre

Nosotros también decidimos parar a comer algo. Llevamos 11 kilómetros y la media es mejor de lo que pensamos, casi 5 km/h. Aunque el día ha amanecido nublado, de momento la lluvia no ha hecho acto de presencia. Esto hace que vayamos más rápido respecto al año pasado, que estuvo lloviendo todo el día. Sólo falta que las fuerzas nos acompañen hasta el final…

Parada para almorzar

Reanudamos la marcha, y comenzamos a dejar atrás las montañas. Estamos entrando en la Hoya de Castalla. Las formas de su castillo comienzan a ganar nitidez, señal de que nos vamos acercando.

Nos acercamos a CastallaOlivasNo somos los últimos

Esta mujer salió toda indignada, reclamando que no hiciera fotos, que era propiedad privada. Señora, consulte este artículo sobre los diez mandamientos legales de la fotografía, y sabrá que desde la propiedad pública está permitido hacer fotos, aunque el objeto sea una propiedad privada. Si es visible “desde la acera”, es juego limpio.

Propiedad Privada, no fotos!!!

Llegamos a la zona recreativa de la Ermita Santa Ana, perteneciente a la población de Onil.

Ermita de Santa AnaParada para el café...

Y hacemos una nueva paradita para tomar un café y unas hierbas aromáticas. El buen ritmo se mantiene, algo más de media hora después. Hemos llegado a la tercera hora de caminata.

Ermita de Santa Ana, Onil

Y enseguida continuamos en dirección a Castalla, con el Reconco de Onil al fondo, una ruta que todavía tengo pendiente. Poco después viramos hacia Castalla, y cogemos la Senda de Valencia. Desde aquí ya todo es asfalto hasta llegar al pueblo.

Vistas al ReconcoSenda de Valencia

Aproximadamente una hora después, estamos entrando en la población. Hemos alcanzado la mitad del recorrido, y hay que celebrarlo con una sencilla pero reconfortante comida en uno de los bares de la localidad.

Entramos en CastallaEl Castillo es nuestro

Estamos sorprendidos de ver que la velocidad media ha subido una décima más. Cuando llegamos a Castalla es apenas la una del mediodía, casi se podría decir que hemos ido demasiado deprisa.

Parada para comer

Después de comer tranquilamente y asearnos un poco (cambio de camiseta y calcetines incluido), continuamos la marcha. Poco a poco nos vamos aproximando al mayor obstáculo del día, sobre todo teniendo en cuenta que ya llevamos más de 20 kilómetros en las piernas.

Salimos de CastallaHacia el Collado RoqueEmpieza la subida

Nos espera la subida al Collado de Roque, junto a las Peñas del Litero. Subiremos desde 688 metros hasta poco más de 1.000, en apenas tres kilómetros. Por si fuera poco, ha salido el sol y el calor aprieta.

Empieza la subida

Empiezan las primeras rampas, nos lo tomamos con filosofía porque sabemos lo que nos espera… Mientras ganamos altura, Castalla aparece ya diminuta a nuestras espaldas

Rampas de la "Cuesta del Ángel"Dejamos atrás Castalla

La llamada “Cuesta del Ángel” parece no acabarse nunca. Curva tras curva, la subida continua. Finalmente, la pendiente suaviza, y alcanzamos el Collado de Roque. Estamos exhaustos, empapados, pero muy contentos. Hemos superado la mayor dificultad que nos quedaba. Desde aquí, el camino es principalmente cuesta abajo.

Collado Roque, estamos arribaUnos llegan y otros se van...

Esta zona por la que caminamos es conocida como “Las Hermosas“, y se encuentra a los pies de los 1.229 metros de la Replana, cima de la Sierra de la Argüeña. Un poco más adelante, antes de empezar a bajar el “Puntal d’Enmig” (Puntal de Enmedio), tenemos ya vistas hacia la Sierra del Caballo y la zona de Petrer. Empezamos a estar cerca.

Vistas hacia la ReplanaVistas hacia "Quatre camins"

El descenso del Puntal d’Enmig, a pesar de ser cuesta abajo tiene su complicación. El camino tiene tramos realmente malos. Posiblemente en esta bajada fue donde los ligamentos de mi rodilla se resintieron, aunque yo no me diera cuenta hasta un buen rato después…

Bajada Puntal d'EnmigBajada Puntal d'EnmigHacia "Quatre camins"

Llegamos al cruce conocido como “Els Quatre Camins“, en la falda norte de la Serra del Cavall. El siguiente objetivo es el Molino la Reja, donde haremos la última parada para tomar un refresco.

Quatre CaminsVistas atrás, Puntal d'Enmig

Finalmente, llegamos al Molino. Un refresco, y una parada que para mí fue fatal. Me enfrié, y empezaron los dolores en la rodilla derecha. Los seis kilómetros que faltaban hasta Petrer fueron un pequeño calvario para mí.

Llegamos al Molino la Reja

El paso bajo la Canal de Hierro era casi como un arco del triunfo que nos daba la bienvenida a Bitrir. El Sol estaba ya a punto de ocultarse cuando se acercaba el fin de la aventura.

La Canal de FerroLlegando a PetrerLlegamos a Petrer

Los soldados nos saludaban desde las almenas del Castillo de Petrer, dándonos la enhorabuena por haberlo conseguido… ¿o acaso eran alucinaciones, fruto del cansancio acumulado de toda la jornada?

Castillo de Petrer39,6 km. Lo conseguimos!

Y así acababa nuestra travesía. Casi 40 kilómetros en los que nos dio tiempo a atravesar muchas emociones. Llegar al final, después de todo, era sólo una anécdota más. Lo importante, como siempre, no era alcanzar la meta, sino todo el trayecto superado hasta lograrlo.

Una experiencia que recomiendo a todo el mundo, y que espero poder volver a disfrutar los próximos años, en compañía de mis amigos de ruta. Gracias a todos!!

Valoración del artículo

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Sin valorar todavía)

Suscríbete si te ha gustado

No te pierdas nada! Recibe los nuevos artículos en tu email. No enviamos spam.

7 comentarios en “39,6 kilómetros en imágenes

  1. estaria encantado de unirme a vosotros este año. podriais decirme exactamente el dia que la haceis? es para poder pedirme el dia, trabajo dos fines de semana al mes y no quisiera que me tocara trabajar precisamente ese dia, gracias

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.