Qué ver en Gandia: 13 lugares imprescindibles

Qué ver en Gandia

Hablar de Gandia es pensar inevitablemente en el Mediterráneo y en sus extensas playas. Sin embargo, basta con alejarse unos kilómetros de la arena para descubrir una ciudad con una historia sorprendente, estrechamente ligada a una de las familias más influyentes de la Europa del Renacimiento: los Borja.

El Palau Ducal, la Colegiata de Santa María, la antigua Universidad o los restos de las murallas permiten viajar por siglos de historia sin salir del centro. Y, fuera del casco urbano, Gandia reserva otros alicientes: humedales, sistemas dunares, espacios de montaña y uno de los grandes yacimientos prehistóricos del Mediterráneo.

Si estás pensando en visitar Gandia, en esta guía reunimos algunos de sus lugares imprescindibles, combinando patrimonio, playas y naturaleza para descubrir una ciudad que merece mucho más que una visita estival.

1. Palau Ducal dels Borja, lo más destacado que ver en Gandia

Palau Ducal dels Borja, Gandia
Palau Ducal de Gandia

Resulta difícil comenzar por otro lugar. El Palau Ducal dels Borja es el gran monumento de Gandia y una pieza fundamental para comprender la historia de la ciudad.

Sus orígenes se remontan a la época de los duques reales de la Corona de Aragón, aunque fue la familia Borja, que adquirió el Ducado de Gandia a finales del siglo XV, quien dejó la huella más profunda en el edificio. Entre sus miembros destaca Francesc de Borja, IV duque de Gandia y posteriormente santo de la Iglesia católica.

El palacio es fruto de las sucesivas transformaciones realizadas a lo largo de los siglos, por lo que en sus estancias conviven elementos góticos con otros renacentistas, barrocos y posteriores. Entre sus espacios más reconocibles se encuentran el Patio de Armas, el Salón de Coronas y la espectacular Galería Dorada.

Además de su valor arquitectónico, visitar el Palau Ducal permite acercarse a una etapa en la que Gandia fue un importante foco político, cultural y religioso del territorio valenciano.

2. Plaça Major y Colegiata de Santa María

A pocos pasos del Palau Ducal se encuentra la Plaça Major, uno de los mejores puntos para comenzar a recorrer a pie el centro histórico.

Aquí se levanta la Colegiata de Santa María de Gandia, conocida también como la Seu. Su construcción se desarrolló principalmente durante los siglos XIV y XV y constituye uno de los edificios góticos más importantes de la ciudad.

En la misma plaza encontramos también el Ayuntamiento, cuya elegante fachada neoclásica introduce un interesante contraste con la arquitectura medieval de la Colegiata.

Desde aquí merece la pena olvidarse durante un rato del mapa y recorrer tranquilamente las calles del centro. Gandia conserva un casco histórico compacto, perfecto para descubrir caminando, con plazas, comercios, terrazas y diferentes edificios que ayudan a entender su evolución a lo largo de los siglos.

3. La ruta de los Borja por Gandia

La influencia de los Borja va mucho más allá del Palau Ducal. De hecho, una de las formas más interesantes de conocer Gandia es seguir las huellas que esta familia dejó repartidas por la ciudad.

Una parada especialmente interesante es la plaza de las Escuelas Pías, presidida por el edificio de la antigua Universidad de Gandia. Fundada por Francesc de Borja en el siglo XVI, estuvo vinculada a la Compañía de Jesús y funcionó hasta finales del siglo XVIII.

Frente a su fachada encontramos además un conjunto escultórico dedicado a la familia Borja, obra del artista valenciano Manuel Boix.

La Colegiata, el convento de Santa Clara, el antiguo Hospital de Sant Marc o el propio Palau Ducal permiten seguir ampliando este recorrido por la Gandia de los siglos XV y XVI.

La importancia de este linaje trasciende además los límites de la ciudad. La llamada Ruta dels Borja conecta diferentes localidades valencianas vinculadas a la familia, entre ellas Xàtiva, Simat de la Valldigna y Gandia.

4. Torreó del Pi y las antiguas murallas

Otro testimonio del pasado de Gandia aparece integrado entre las calles de la ciudad actual. El Torreó del Pi formaba parte de la ampliación de las fortificaciones realizada durante el siglo XVI para proteger la denominada Vila Nova.

Su característica planta circular y el pino situado en la parte superior lo han convertido en uno de los elementos más reconocibles del patrimonio gandiense.

Aunque buena parte de las murallas desapareció con el crecimiento urbano, todavía pueden localizarse diferentes vestigios del sistema defensivo. Cerca del centro histórico, el Mirador dels Borja permite también contemplar restos de la antigua muralla medieval e interpretar mejor el trazado que tuvo la ciudad fortificada.

Son pequeños detalles que a menudo pasan inadvertidos, pero que ayudan a leer Gandia con otros ojos mientras recorremos sus calles.

5. Museos que ver en Gandia

Si quieres profundizar en la historia y las tradiciones de la ciudad, Gandia cuenta con varios museos que merece la pena tener en cuenta.

Dos de ellos comparten un edificio histórico excepcional: el antiguo Hospital de Sant Marc, institución de origen medieval que funcionó durante siglos. En la actualidad alberga el Museu Arqueològic de Gandia (MAGa) y el Museu de Santa Clara.

El MAGa permite realizar un recorrido por la prehistoria de la comarca y entender la extraordinaria importancia de yacimientos como la Cova del Parpalló.

Por su parte, el Museu de Santa Clara conserva una importante colección de arte religioso relacionada con el convento de las clarisas y con la historia de los duques de Gandia.

Muy diferente es la propuesta del Museo Fallero de Gandia, un espacio interactivo dedicado a acercar al visitante el universo de las Fallas: desde la creación de los monumentos y los ninots hasta la indumentaria, la música, la pólvora y otros elementos de una fiesta declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Aunque visites Gandia fuera del mes de marzo, el museo es una buena oportunidad para comprender la importancia que la tradición fallera tiene en la ciudad y, por extensión, en buena parte de la Comunidad Valenciana.

6. Casa de Cultura y el Tio de la Porra

Casa de Cultura, Gandia
Gandía, Casa de Cultura. Fuente: Visit Gandia

En pleno paseo de les Germanies encontramos otro edificio que merece una parada: la Casa de Cultura Marqués de González de Quirós, conocida popularmente como Casa de la Marquesa.

El edificio, construido a finales del siglo XIX, conserva un agradable jardín y funciona actualmente como uno de los principales espacios culturales de la ciudad, con exposiciones, conciertos y otras actividades a lo largo del año.

Junto a su entrada aparece además uno de los personajes más queridos por los gandienses: el Tio de la Porra.

Ataviado con uniforme militar, grandes gafas y una característica nariz, este personaje anuncia tradicionalmente la llegada de la Fira i Festes de Gandia acompañado por el sonido de los tambores. Su salida por las calles, especialmente esperada por los escolares, se ha convertido en una de las tradiciones más singulares de la ciudad.

7. El Grau y el puerto de Gandia

Gandia no se entiende sin su relación con el mar. Para descubrir esa vertiente marinera hay que acercarse al Grau de Gandia, el barrio desarrollado alrededor del puerto.

Aquí encontramos todavía elementos ligados a su actividad pesquera y comercial, entre ellos la lonja, donde continúa celebrándose la subasta de las capturas procedentes de la flota local.

Muy reconocibles son también los tinglados portuarios, grandes estructuras de principios del siglo XX vinculadas históricamente al almacenamiento de mercancías. Su arquitectura se ha convertido en una de las imágenes más características del Grau.

Desde esta zona podemos continuar caminando hacia el espigón, el paseo marítimo y la Platja Nord.

Y es precisamente aquí, junto al puerto, donde resulta más fácil comprender la estrecha relación entre el mar y la gastronomía gandiense.

8. Platja Nord de Gandia

Qué ver en Gandia, Platja Nord
Qué ver en Gandia, Platja Nord

Es imposible hablar de qué ver en Gandia sin mencionar su playa más conocida. La Platja Nord se extiende junto al Grau y constituye el principal foco turístico del litoral gandiense.

Es una playa amplia, de arena fina y con un extenso paseo marítimo en paralelo, donde encontramos numerosos restaurantes, terrazas y alojamientos.

Durante los meses de verano concentra buena parte de la actividad turística, pero fuera de temporada ofrece una cara diferente. Pasear junto al Mediterráneo durante el otoño, el invierno o la primavera permite disfrutar de este espacio con mucha más tranquilidad.

Si dispones de tiempo, merece la pena continuar hacia el norte, ya que poco a poco el paisaje urbano deja paso a uno de los espacios costeros más interesantes de Gandia.

9. Platja de l’Auir y sus dunas

La Platja de l’Auir muestra una cara muy diferente del litoral gandiense. Aquí la urbanización desaparece y gana protagonismo un valioso sistema de dunas y vegetación costera.

Las pasarelas de madera permiten acercarse a la playa atravesando este ecosistema sin deteriorar las dunas, especialmente sensibles al pisoteo.

Es un buen lugar para quienes busquen disfrutar del Mediterráneo de una forma más tranquila y, sobre todo, para comprender que el litoral de Gandia conserva espacios naturales más allá de sus concurridas playas urbanas.

Conviene permanecer siempre en los accesos y pasarelas habilitados para favorecer la conservación de la vegetación dunar.

10. Marjal de Gandia y Ullal de l’Estany

Ullal de l'Estany, Gandia
Ullal de l’Estany, Gandia

Entre la ciudad y el litoral se extiende uno de los espacios naturales más interesantes del municipio: la Marjal de Gandia.

Se trata de un humedal integrado en el conjunto de marjales de la Safor, donde el agua procedente de los acuíferos aflora en diferentes puntos formando los característicos ullals.

Uno de los lugares más accesibles para conocer este ecosistema es el Ullal de l’Estany, acondicionado con pasarelas y caminos que permiten observar el entorno sin alterar las zonas más sensibles.

La abundancia de agua favorece una notable biodiversidad y crea un paisaje donde conviven humedales, acequias, vegetación palustre y antiguos campos agrícolas.

Muy cerca se encuentra el Aula Natura, centro de interpretación desde el que es posible conocer mejor los valores ecológicos y culturales de la marjal.

El recorrido se presta además a combinar diferentes puntos a pie o en bicicleta, convirtiéndose en una excelente alternativa a los planes de playa.

11. Alqueria del Duc

Dentro de este paisaje aparece uno de los edificios históricos más singulares de Gandia: la Alqueria del Duc.

Esta antigua alquería medieval fortificada fue construida en el siglo XIV y posteriormente estuvo vinculada a los duques de Gandia, que la utilizaron como residencia de recreo y caza.

Su robusta arquitectura, con planta cuadrada, patio central y elementos defensivos, recuerda que estas construcciones rurales cumplían funciones que iban mucho más allá de las puramente agrícolas.

Actualmente alberga un centro de formación turística de la Generalitat Valenciana, por lo que el interior no es de visita turística regular, pero merece la pena acercarse a contemplar el edificio desde el exterior y combinar la visita con un paseo por la marjal.

En sus inmediaciones se localizan también restos arqueológicos de una antigua necrópolis paleocristiana.

12. Castell de Bairén

Sobre una elevación situada entre Gandia y el litoral encontramos las ruinas del Castell de Bairén, otro de los lugares fundamentales para comprender los orígenes de la ciudad.

Aunque conserva vestigios de diferentes periodos, el castillo tuvo especial importancia durante época andalusí por su posición estratégica sobre las comunicaciones y el territorio circundante.

Desde su emplazamiento se domina buena parte de la llanura litoral de la Safor: la ciudad, la marjal, los campos de cultivo y el Mediterráneo.

Más allá de los restos arqueológicos, precisamente esas vistas son uno de los grandes alicientes de la visita.

Bairén nos permite retroceder hasta una Gandia anterior a los Borja y entender cómo la ocupación de este territorio estuvo condicionada desde tiempos antiguos por su posición entre las montañas y el mar.

13. Parpalló-Borrell y la Cova del Parpalló

Para nuestra última propuesta abandonamos la llanura litoral y nos dirigimos hacia las montañas del interior del término municipal.

El Paratge Natural Municipal Parpalló-Borrell protege un paisaje mediterráneo de gran valor ambiental, recorrido por diferentes senderos entre pinares, carrascas, matorral y plantas aromáticas.

Pero su gran tesoro es la Cova del Parpalló, considerada uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico Superior en Europa.

En su interior se localizaron miles de plaquetas de piedra decoradas por los grupos humanos que ocuparon este lugar durante miles de años. Muchas de estas piezas pueden conocerse hoy en el Museu Arqueològic de Gandia.

La visita permite así cerrar una especie de círculo: después de conocer los restos arqueológicos en el MAGa, podemos acercarnos al paisaje en el que vivieron aquellas comunidades prehistóricas.

El acceso a la cueva se realiza mediante visitas organizadas y puede verse afectado puntualmente por trabajos de conservación o acondicionamiento, por lo que conviene consultar previamente la información actualizada de Turismo de Gandia antes de desplazarse.

Qué comer en Gandia: la tierra de la fideuà

Después de visitar Gandia llega el momento de sentarse a la mesa. Y hay un plato que inevitablemente ocupa el centro de la gastronomía local: la fideuà de Gandia.

La tradición sitúa su nacimiento en el ambiente marinero del Grau. Su preparación comparte buena parte de la filosofía de los arroces marineros valencianos, pero sustituye el arroz por fideos acompañados de pescado y marisco.

Hasta tal punto forma parte de la identidad local que la ciudad celebra desde hace décadas el Concurso Internacional de Fideuà de Gandia, que reúne a profesionales de la restauración alrededor de este plato.

No es, en cualquier caso, la única razón para acercarse a la gastronomía gandiense. Los arroces, pescados de lonja y productos de la huerta de la Safor completan una cocina profundamente ligada al territorio.

Qué ver cerca de Gandia

Ruta de senderismo en el Mondúver
Sierra del Mondúver

Si dispones de más de un día, Gandia puede servir también como punto de partida para conocer otros lugares de la Safor.

A pocos kilómetros se encuentra el Monestir de Sant Jeroni de Cotalba, en Alfauir, uno de los conjuntos monásticos más interesantes de las comarcas centrales valencianas y estrechamente vinculado también a la historia de los Borja.

Para quienes prefieran una escapada de senderismo, otra propuesta muy recomendable es la ascensión al Mondúver desde Xeresa. Esta emblemática montaña de la Safor alcanza los 841 metros de altitud y ofrece amplias panorámicas sobre la costa, la llanura de Gandia y buena parte de las sierras del entorno. La subida desde Xeresa permite descubrir además el paisaje mediterráneo de la vertiente oriental del macizo y supone un excelente contrapunto de montaña a una estancia centrada en la ciudad y el litoral.

Hacia el interior encontramos también otros paisajes de montaña en torno a Barx y la Serra del Mondúver, mientras que siguiendo la costa hacia el norte podemos visitar localidades y espacios naturales como Xeraco o Tavernes de la Valldigna.

Gandia ofrece así mucho más que unas vacaciones de sol y playa. Su combinación de historia, patrimonio, Mediterráneo y espacios naturales permite preparar una escapada muy completa en cualquier época del año y descubrir con calma una de las ciudades más interesantes del litoral valenciano.

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