Si hay algo que sorprende agradablemente de Alicante es la variedad de paisajes marinos en tan pocos kilómetros. Desde calas que susurran silencio hasta kilométricas playas urbanas llenas de movimiento, prácticamente todos pueden encontrar su sitio perfecto bajo el sol. De hecho, la fama local de saber aprovechar cada rayo no es gratuita: la oferta de la costa alicantina parece adaptarse a lo que busques, ya sean vacaciones llenas de actividad o un simple paréntesis para olvidarte del mundo. Puede que necesitas ayuda para planificar tu escapada, y para eso conviene conocer bien las mejores opciones, porque aquí el Mediterráneo no solo se disfruta, se vive intensamente cada día.
Antes de sumergirte en este mundo de arena y olas, recuerda algo fundamental si vienes desde fuera: viajar tranquilo y seguro es tan importante como elegir la playa más bonita. Por eso cada vez más visitantes optan por el seguro de viaje para Europa, una elección práctica que te deja disfrutar sin preocupaciones innecesarias. Ya sea por imprevistos médicos, contratiempos o simplemente para sentirte protegido, una póliza adecuada puede marcar toda la diferencia durante tu visita a estas costas.
¿Qué playas urbanas con todos los servicios puedo encontrar?
Nadie puede negar que para muchas personas la palabra «playa» significa guardar la nevera de casa y entregarse a la máxima comodidad. Es aquí donde las playas urbanas de Alicante ganan puntos: mezclan el acceso inmediato a la vida de ciudad con largos días de mar y sol. Puede que vengas en familia, con amigos o buscando esa facilidad de tenerlo todo cerca; aquí, no hay que sacrificar comodidades, ni siquiera la ubicación.
Playa de San Juan: la opción más completa

- Instalaciones disponibles: Las típicas duchas y aseos, sí, pero también alquiler de hamacas, socorristas bien atentos y accesos cómodos desde diferentes puntos.
- Ocio y restauración: El paseo marítimo parece infinito, con bares, heladerías y restaurantes donde entretenerse es tan fácil como dejarse llevar por el aroma a mar y pescado recién frito.
La Playa de San Juan es como ese amigo que nunca falla: extensa, ordenada y siempre lista para recibirse, incluso cuando el verano aprieta y llegan visitantes de todas partes. Aquí las familias encuentran su paraíso porque lo tienen todo a mano, y los amantes del deporte pueden ponerse a prueba en las escuelas de vela, paddle surf o windsurf. Personalmente, me gusta pensar en este arenal como una gran plaza con olas. Llegar es sencillo en bus o tranvía, aunque hacerte con aparcamiento a veces recuerda a una pequeña gesta urbana si no reservas pronto.
Accesibilidad
✓ San Juan se toma muy en serio la inclusión, con rampas, pasarelas y baños adaptados: nadie queda fuera.
Deportes acuáticos
✓ Las escuelas especializadas tienden la mano a principiantes y expertos, lo que multiplica las posibilidades de pasarlo en grande.
Playa del Postiguet: en el corazón de la ciudad

Para quienes creen que no se puede tener todo, la Playa del Postiguet quiere llevarles la contraria: en pleno centro, a un paso de la Explanada y bajo la sombra impresionante del Castillo de Santa Bárbara, te espera este arenal de aguas tranquilas, aunque nunca exentas de vida. Es curioso cómo aquí se mezclan turistas veloces y vecinos que no perdonan su baño diario. El acceso es inmediato, y puedes combinar, casi como si saltaras de una página de guía turística a otra, un chapuzón con una tarde por el casco antiguo. Sin duda uno de los imprescindibles que ver en Alicante.
No tiene el equipamiento de San Juan, pero lo compensa con ese ambiente único de playa de ciudad; aquí las pasarelas y duchas te hacen la vida fácil y, si eres de los que no desconectan del todo, te sentirás cerca de todo cuanto ocurre en Alicante.
¿Buscas calas más tranquilas para desconectar?
Ahora bien, hay quienes buscan perderse un poco para encontrarse.
- Para estos viajeros, la costa de Alicante guarda tesoros menos visibles: las calas son como pequeños cofres que guardan arenas limpias, aguas chispeantes y una paz casi medicinal.
- Tal vez priorices la tranquilidad y los paisajes, y no tanto los servicios de playa convencionales. En ese caso, aquí hay opciones irresistibles para perder la noción del tiempo.
Cabo de la Huerta: snorkel y relax

Entre San Juan y la Albufereta, como si alguien hubiese dejado un puñado de piedras preciosas entre dos playas conocidas, el Cabo de la Huerta despliega calas pequeñas y discretas. Cantalar y Palmera son nombres casi mágicos para quienes buscan meter la cabeza bajo el agua y jugar entre peces. Hay pocos servicios, cierto, pero el premio es ese silencio y el paisaje agreste que recuerda cómo era el Mediterráneo antes de los chiringuitos. Si tienes a mano máscara y tubo, no lo dudes: los fondos rocosos aquí merecen la pena.
Playa de la Albufereta: un ambiente local

Aquí las cosas van a otro ritmo. Más pequeña y muy frecuentada por vecinos, la Playa de la Albufereta es una de esas elecciones donde el tiempo parece pasar más despacio. No hay multitudes ni grandes urbanizaciones como fondo, pero sí un puñado de servicios que hacen todo mucho más fácil: duchas, algunos bares cercanos y ese clima local que inevitablemente te contagia la calma de quien conoce cada rincón. Resulta ideal para días en los que apetece, sencillamente, tumbarse al sol y escuchar conversaciones en valenciano sin prisas.
Comparativa rápida de las principales playas de Alicante
Siempre ayuda tener una visión clara de lo que ofrece cada zona. Esta tabla te servirá para elegir basándote en el tipo de experiencia que buscas, aunque, claro, nada sustituye a ese primer paso descalzo sobre la arena:
| Playa / Zona | Tipo | Servicios | Ideal para |
| Playa de San Juan | Arena fina y dorada | Completos | Familias, deportes y pasar todo el día |
| Playa del Postiguet | Arena fina | Básicos | Combinar playa y turismo urbano |
| Cabo de la Huerta | Roca y arena | Escasos | Snorkel, tranquilidad y desconexión |
| Playa de la Albufereta | Arena | Básicos | Un día de playa tranquilo y local |
No cabe duda de que Alicante se desvive por sus visitantes, dándoles mil maneras de disfrutar del mar: desde recorrer kilómetros en San Juan y codearte con la vida urbana en el Postiguet, hasta desconectar por completo entre rocas y aguas limpias en el Cabo de la Huerta. Recorrer su costa es como abrir un libro que cada día invita a leer un capítulo diferente. Por cierto, reservar transporte con tiempo y revisar mapas locales puede ahorrarte más de un disgusto en temporada alta, porque todo aquí está muy bien conectado, pero el verano suele ser imprevisible.
Así que, si quieres aprovechar al máximo tu viaje, no dudes en planificar cada jornada: desde explorar fondos marinos secretos a pasear viendo atardeceres dorados o, simplemente, sentarte con un helado frente al castillo. Alicante es, realmente, esa postal donde cada quien destaca lo que más le marca de sus vacaciones. Sin importar el plan, la experiencia aquí pide ser vivida al ritmo de las olas.

