El Sendero de Pedreguer es un ruta poco conocida y con muchos atractivos que sin duda merece la pena descubrir. La única pega: su mala señalización.
El pasado mes de Abril, aprovechando los días de vacaciones de Semana Santa, nos acercamos a Pedreguer, en la comarca de la Marina Alta, para recorrer este bonito sendero que había descubierto en la web Topwalks.
Es una ruta larga, pero no demasiado exigente. Nosotros nos lo tomamos con mucha calma y disfrutamos al máximo del precioso entorno, con la flora autóctona en pleno estallido primaveral.
Ficha Técnica de la Ruta:
- Distancia: 17.6 km
- Tiempo: 7 horas y media (nosotros tardamos alguna más)
- Difucultad: media
- Cota máxima: 607 metros (Castell d’Aixa)
- Sendero: PRV53.
- Entidad promotora: Centro Excursionista de Pedreguer (web)
- Otros enlaces: Topwalks y web de la Diputación.
Se trata de un sendero con muchas variantes. Como supe en su día gracias a José Mª Salcedo, del grupo senderista Bota-Bull, algunas de ellas no están bien señalizadas. Nosotros perdimos el trazado durante un tramo y tuvimos que atravesar una zona de matorral muy denso y muy molesto. Me consta que el Centro Excursionista de Pedreguer tenía previsto realizar mejoras en breve. ¿Alguien que pueda informarnos?
Descripción de la Ruta
Después de preguntar en el pueblo, nos informan de que el sendero comienza en el “Parque del Patronato” de Pedreguer. Por la parte izquierda del barranco tras el parque, veremos las primeras marcas blancas y amarillas, que suben en dirección a la Cova del Tambor.
El primer tramo del sendero nos lleva hacia la zona de la Caseta Romangat, en una zigzagueante y bonita subida. Pronto ganamos altura y contemplamos una hermosa panorámica de Pedreguer. Al fondo, el macizo del Montgó, que como sabéis es Parque Natural.
Foto inferior: Caseta Romangat
Después de un tramo de falso llano, comienza el descenso hacia la Font Coberta. En este punto contemplamos urbanizaciones construidas con nulo respeto por el entorno natural.
Desde la Font Coberta tomamos una pista forestal y comienza la subida constante hacia el punto más alto de la ruta, el Castell d’Aixa. Nosotros nos desviamos en una curva, a la altura del Barranc de la Font d’Aixa, cambiando la pista forestal por una empinada senda.
No mucho tiempo después, y llegados a la antigua masía de la foto inferior, perdimos la senda momentáneamente. Tras atravesar un incómodo tramo de espesísimo matorral, reencontramos la senda, de nuevo con las señales blancas y amarillas.
Desde ese momento ascendimos ya sin problemas, de forma suave y constante, hasta el Castell d’Aixa, haciendo antes una parada para comer.
Una vez en la cima, a 607 metros de altura, tengo que decir que las vistas me sorprendieron gratamente. Magnífica panorámica hacia el valle del Río Xaló (Jalón) y toda la zona de Alcalalí, Parcent, Murla…
Hacia la costa, con el Peñón de Ifach al fondo (no os perdáis el último artículo de “Por ahí no es”).
También vistas hacia el Cavall Verd, tras el cual se esconde la Vall de Laguar y la mítica “Catedral del Senderismo” (que me gustaría poder visitar en breve). Por cierto, os invito a leer este artículo para conocer un poco sobre la historia del la montaña conocida como “Cavall Verd”.
Desde el vértice geodésico iniciamos el descenso. Poco después nos sorprendemos enormemente al encontrar varios ejemplares de ganado vacuno (novillos o algo parecido, no soy entendido). Cosa que por otra parte ya venían anunciando desde hacía tiempo sus enormes bostas.
El descenso nos conduce a la parte de umbría de la montaña, cuando ya empieza a anochecer. Atravesamos ahora los antiguos caminos que conducen a las tierras de labranza de la zona. Márgenes de piedra y bancales escalonados. Mudo testimonio de los antiguos pobladores moriscos que un día habitaron estas montañas.
En el tramo final, dejamos los caminos y volvemos a la senda, que se adentra nuevamente en la montaña. Una corta pero explosiva subida nos conduce a la zona de la cueva y Castillo de l’Ocaive.
No es nada recomendable hacer este tramo de noche, como nos pasó a nosotros. A pesar de llevar linternas, la bajada de l’Ocaive es un poco peliaguda. Un poco más adelante volvimos a perder la senda, pero sin más problemas porque salimos a la carretera de Pedreguer a la Llosa de Camacho.
En resumen, una ruta muy recomendable por lo variado de su recorrido y los múltiples puntos de interés que encontramos en la misma. La única pega, como ya he comentado, los problemas de desorientación en algunos tramos.



























Un Comentario
Paskky
17 Mayo 2009 @ 09:53 #
Una ruta para tener en cuenta, con extraordinarias vistas. Supongo que es difícil contener las ganas de hacer fotos mientras caminas. Muchas veces el senderismo y la fotografía están reñidas porque no puedes parar a cada momento. Pero lo que refleja tu artículo con estas imágenes me dice mucho de esta ruta. Saludos.