Nunca antes había estado en El Poble Nou de Benitatxell. Este fin de semana he podido conocer los formidables acantilados que dibujan la línea de su costa, entre los que se esconden algunas de las calas más bellas de toda la Costa Blanca.

Desde Alicante, llegamos al Poble Nou de Benitatxell en aproximadamente una hora, tomando la salida 63 de la AP7 (5.65 euros). Cruzamos Teulada, y tras unos 5 km por una sinuosa carretera alcanzamos el núcleo urbano. El publeo se alza sobre una colina, rodeado de suaves ondulaciones de montes abancalados, de un verde radiante. En esta zona se cultiva la uva moscatel. Cruzamos el pueblo en dirección a la urbanización “Cumbres del Sol”, que ha conquistado (lastimosamente) las laderas del Puig de la Llorença.
La carretera comienza a ascender. El Puig de la Llorença, de 445 metros de altura, separa Benitatxell de su abrupta línea costera. Antes de cruzar al otro lado, podemos hacer un alto en un mirador que nos depara unas fabulosas vistas del Montgó. Al fondo vemos la costa de la provincia de Valencia.

Seguimos por la carretera, pasando al otro lado del monte. Antes de bajar hacia la costa, vamos a subir hacia lo alto. En el punto donde acaban las casitas, llegamos hasta un mirador. Las vistas son todavía más impresionantes que por el otro lado.
Hacia el sur vemos el Peñón de Ifach, la Serra Gelada, Bernia, Oltà, el Morro de Toix… Muy, muy impresionante!


Más cerca de nosotros aparece el Cap d’Or, en Moraira (foto inferior). Aquí se aprecia la brutal colonización de las urbanizaciones. Da mucha pena.

A vista de pájaro (Google Maps), la cosa no pinta mucho mejor. No entiendo cómo se ha podido permitir algo así. Si nos fijamos en la zona del Puig de la Llorença, se observan muchas calles preparadas para albergar más casitas. Seguramente empezarán a construirse en cuanto pase la época de crisis. Imperdonable!

Volamos a la línea de la Costa. Si seguimos girando la vista hacia el este, aparece ante nosotros el Cabo de la Nao y la Isla del Descubridor. Y muy lejos, en el horizonte, parece distinguirse una silueta… es Ibiza!

En lo más alto del Puig de la Llorença encontramos multitud de antenas y un vértice geodésico. En esta ocasión no pude bajar del coche (no me atreví). Cientos de abejas desorientadas revoloteaban alrededor del coche!
Iniciamos pues el descenso hacia la “Les Morres de Benitatxell” y la Cala del Moraig. Desde el borde de los acantilados, a más de cien metros de altura, la playa tiene este aspecto…

Salvo la Sierra Helada, creo que no conozco ningún lugar en la costa alicantina de semejante belleza. Y en Sierra Helada no hay calas como la del Moraig.

Es hora de bajar y disfrutar de esta maravilla de cerca. Si consigues orientarte en el laberinto de las urbanizaciones, llegarás a ver algo así…

La Cala del Moraig, rematada por el impresionante Morro Falquí. En este punto, te habrás enamorado irremediablemente y para siempre de este lugar. Garantizado.

Justo entonces, cuando me disponía a visitar la Cova dels Arcs, mi Nikon D5000 dejó de funcionar. Hice alguna llamada desesperada, y probé todo cuanto se me ocurrió, pero no hubo forma. No pude resucitarla. Y tuve que regresar a casa maravillado y decepcionado a partes iguales…
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